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Kopfzentrum Bielefeld

Botox® – tratamiento con toxina botulínica

Cirugía plástica
Ilustración en color: rostro con la musculatura mímica expuesta en un lado, puntos que marcan zonas típicas de inyección en frente, entrecejo y ángulo del ojo, una jeringa fina en el entrecejo; detalle de una terminación nerviosa con la liberación del mensajero bloqueada

La toxina botulínica (conocida por la marca Botox®) bloquea la liberación del mensajero acetilcolina en la terminación nerviosa. El músculo tratado se relaja durante varios meses y puede reducirse una actividad glandular excesiva.

Aplicaciones

En estética, la toxina botulínica se usa sobre todo para las arrugas de expresión de la frente, el entrecejo y las patas de gallo. En ORL se emplea, entre otros, en la sialorrea, la sudoración gustatoria (síndrome de Frey), las sincinesias tras parálisis facial y ciertos trastornos de la voz (disfonía espasmódica).

Procedimiento y efecto

El preparado se inyecta en pequeñas cantidades en músculos o glándulas con una aguja muy fina; normalmente no se necesita anestesia. El efecto comienza a los pocos días y suele durar de tres a seis meses; después puede repetirse. Los efectos secundarios transitorios, como pequeños hematomas o, rara vez, la caída del párpado, se comentan en la consulta previa.