Kopfzentrum Bielefeld
Maniobra de Epley para el vértigo posicional

El vértigo posicional (vértigo posicional paroxístico benigno) suele deberse a pequeños cristales de calcio en el órgano del equilibrio del oído interno. La maniobra de Epley es una secuencia definida de posiciones de la cabeza y del cuerpo con la que se intenta desplazar esos cristales fuera del canal semicircular.
Cuándo se utiliza la maniobra
Lo característico son episodios breves de vértigo rotatorio desencadenados por un cambio de postura, por ejemplo al girar en la cama, al mirar hacia arriba o al agacharse. Antes de la maniobra se valora qué oído y qué canal semicircular están afectados; la prueba posicional de Dix-Hallpike se considera la exploración estándar. La maniobra de Epley se emplea sobre todo cuando los cristales se encuentran en el canal posterior; para otros canales se consideran otras maniobras de reposicionamiento.
Desarrollo
La maniobra se realiza con el paciente tumbado en una camilla de exploración. La cabeza se coloca sucesivamente en varias posiciones definidas y se mantiene un tiempo en cada una, hasta que cesan los movimientos oculares involuntarios característicos y la reacción de vértigo. La secuencia de posiciones puede repetirse varias veces. Por lo general no se necesita anestesia ni medicación.
Molestias, efectos secundarios y límites
Los movimientos pueden provocar náuseas o vómitos, de forma parecida a una crisis de vértigo. La maniobra no es adecuada para algunos pacientes, por ejemplo si la columna cervical no se mueve con libertad; esto se aclara previamente. No puede predecirse si las molestias desaparecerán por completo tras la maniobra; en ocasiones son necesarias repeticiones u otra actuación.
Evolución y pasos siguientes
En alrededor de la mitad de los afectados los síntomas remiten en uno a tres meses incluso sin tratamiento, por lo que no siempre es necesario tratar. Si el vértigo posicional resulta muy molesto o persiste, las maniobras de reposicionamiento pueden ayudar. Existen ejercicios ligeramente modificados para realizar en casa, siguiendo indicación médica. Si las molestias persisten o aparecen síntomas nuevos, se vuelve a valorar el hallazgo. Una pérdida súbita de audición, un dolor de cabeza intenso, visión doble o alteraciones del habla o de la sensibilidad requieren valoración médica inmediata.