Kopfzentrum Bielefeld
Cáncer de la cavidad bucal y de la faringe

Diagnóstico
El diagnóstico del cáncer de boca y de faringe se realiza mediante una combinación de distintas exploraciones. Estas incluyen la exploración física, pruebas de imagen como la TC (tomografía computarizada) y la RM (resonancia magnética), así como la obtención de muestras de tejido mediante biopsia. Estos métodos diagnósticos permiten determinar la localización exacta, el estadio y la extensión del cáncer.
Motivos para el tratamiento
Los motivos para operar el cáncer de la cavidad bucal suelen ser la necesidad de extirpar el tumor y proteger el tejido sano circundante. Según la localización y el estadio del cáncer, esto puede requerir una resección parcial o una intervención más extensa. El abordaje quirúrgico concreto depende de factores individuales y lo determina el equipo médico multidisciplinar en función de estos.
Opciones de tratamiento
Cirugía:
Localización y extensión del tumor: La cirugía para extirpar el cáncer de la cavidad oral se realiza bajo anestesia general y varía según la localización y la extensión del tumor.
Intervención quirúrgica multidisciplinar: Un equipo multidisciplinar realiza la intervención, que puede requerir cirugía láser, extirpación del tumor o, en casos avanzados, cirugía radical con técnicas reconstructivas.
Objetivo: El objetivo es extirpar completamente el tumor y, al mismo tiempo, preservar la funcionalidad de la cavidad oral.
Metástasis ganglionares: Si existen metástasis en los ganglios linfáticos cervicales, se realiza un vaciamiento ganglionar cervical [Neck Dissection] al mismo tiempo que la extirpación del tumor, procurando preservar los nervios y los vasos sanguíneos.
Opciones terapéuticas alternativas: En algunos casos, se puede considerar la radioterapia, con o sin quimioterapia, como alternativa a la cirugía.
Después de la intervención
Fase postoperatoria: La fase postoperatoria comprende vigilancia, cuidados de la herida y rehabilitación.
Instrucciones para los cuidados posteriores: Los pacientes reciben instrucciones para los cuidados posteriores, que pueden incluir radioterapia o quimioterapia.
Revisiones periódicas: Las revisiones periódicas son fundamentales para supervisar el proceso de cicatrización y detectar precozmente posibles recidivas.
Planificación individualizada del tratamiento: El tratamiento se planifica de forma individualizada en estrecha coordinación con el equipo médico responsable, para garantizar el mejor tratamiento posible para el paciente.