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Kopfzentrum Bielefeld

Ruptura de la membrana de la ventana redonda en la fístula perilinfática

Oído, audición y vértigo
Ilustración médica en color en primer plano: una fina membrana se extiende sobre la niche ósea de la ventana redonda; un desgarro alargado recorre la membrana, del que emergen algunas gotas transparentes
Ilustración médica en color de un corte del oído interno con la cóclea en forma de caracol, el vestíbulo delante y una fina membrana rasgada de la que escapan algunas gotas pálidas
Ilustración médica en color del mismo corte del oído interno, en el que la niche de la ventana redonda está cerrada con un tapón de tejido pálido y no escapan gotas

Diagnóstico

Una fístula perilinfática es una conexión con fuga entre el oído interno y el oído medio; con mayor frecuencia se debe a la ruptura de la fina membrana que cierra la ventana redonda. Se valoran la otoscopia, la audiometría tonal y verbal, la timpanometría y una exploración del equilibrio. Dado que la fuga puede cerrarse con el tiempo o ser muy pequeña, el diagnóstico es difícil; la visualización endoscópica de las estructuras del oído medio y, cuando se sospecha una dehiscencia ósea, una tomografía computarizada de alta resolución pueden ayudar a la clasificación.

Síntomas

Lo característico es el vértigo rotatorio o de oscilación desencadenado o agravado por cambios de presión, esfuerzos, estornudos, levantar peso o ruidos fuertes, junto con una sensación de presión en el oído, acúfenos y una pérdida de audición aparecida de forma súbita o en brotes en el lado afecto. En algunas personas el vértigo aumenta en cierta postura corporal o al ejercer presión sobre el oído.

Causas

Con mayor frecuencia, las fístulas perilinfáticas siguen a un traumatismo craneal, a un barotraumatismo —por ejemplo al bucear, volar o tras un golpe en el oído—, a una operación de oído medio o interno, o a una subida súbita de presión en el tórax y el cuello. Algunos hallazgos aparecen sin desencadenante reconocible. Las aberturas congénitas del conducto auditivo interno, la dehiscencia del canal semicircular superior o una malformación de la ventana oval favorecen la fuga.

Opciones de tratamiento

El tratamiento conservador es lo primero: reposo físico con el tronco elevado, evitar esfuerzos, levantar peso, presionar y sonarse con fuerza, y tratar la tos y el estreñimiento; mientras persista la fuga se desaconseja bucear, volar y realizar trabajo pesado. Si la fuga continúa o la pérdida de audición es importante, la membrana se cierra quirúrgicamente: a través del conducto auditivo o detrás de la oreja se expone el oído medio, se descubre la niche de la ventana redonda y se cubre con tejido propio —tejido conjuntivo, grasa, pericondrio o fascia—; en una fístula de la ventana oval la cobertura se realiza de forma equivalente. Tras la intervención siguen un período de reposo y controles de audición y equilibrio; si persiste la pérdida auditiva, pueden considerarse audífonos o, en caso de pérdida bilateral, un implante coclear.