Kopfzentrum Bielefeld
Cirugía de tiroides con neuromonitorización


La cirugía de tiroides comprende las operaciones sobre la glándula tiroides, como la extirpación de un lóbulo aumentado de tamaño o con nódulos (hemitiroidectomía) o de toda la glándula (tiroidectomía). En estos procedimientos discurre por el campo operatorio el nervio laríngeo recurrente, que inerva las cuerdas vocales. Con la neuromonitorización se mide de forma continua la función de este nervio durante la operación para identificarlo y preservarlo.
¿Cuándo se realiza la cirugía de tiroides?
Los motivos habituales son el aumento de tamaño de la tiroides (bocio), los nódulos que requieren más estudio, la sospecha o el diagnóstico de cáncer de tiroides y el hipertiroidismo que no puede tratarse adecuadamente con medicación. La operación adecuada en cada caso depende del hallazgo y se planifica de forma individual tras la exploración y, en su caso, una muestra de tejido.
¿Qué es la neuromonitorización?
En la neuromonitorización se utiliza para la operación un tubo con electrodos integrados que se apoyan en las cuerdas vocales. Durante la disección el nervio se estimula suavemente con una sonda fina; si el estímulo provoca una respuesta de la musculatura de las cuerdas vocales, el equipo de monitorización lo muestra como una curva y una señal sonora. Así se puede localizar el nervio y comprobar continuamente su función. La neuromonitorización complementa la técnica quirúrgica cuidadosa, pero no la sustituye.
Desarrollo de la intervención
La operación se realiza bajo anestesia general a través de una incisión en el cuello. Tras exponer la tiroides, los nervios se identifican con cuidado y se controlan con la neuromonitorización. Según el hallazgo se extirpa un lóbulo o toda la glándula; las paratiroides y su riego sanguíneo se preservan en lo posible. Antes de la intervención le informamos sobre la duración del ingreso; después se revisa la evolución de la herida y se observa la voz y la deglución.
Riesgos y cuidados posteriores
Como en toda intervención, la cirugía tiroidea conlleva riesgos que se explican detalladamente en la consulta preoperatoria. Pueden aparecer alteraciones temporales o, con menos frecuencia, permanentes de la voz o de la deglución, alteraciones del metabolismo del calcio por afectación de las paratiroides, hemorragias postoperatorias o una cicatriz que requiera tratamiento. Tras la extirpación completa de la glándula deben tomarse de forma permanente hormonas tiroideas en comprimidos; también tras extirpaciones parciales pueden ser necesarios controles de los valores hormonales. El seguimiento se planifica de forma individual.