Kopfzentrum Bielefeld
Cribado del cáncer de cabeza y cuello

Síntomas
Actualmente no existe un método de cribado establecido para la detección precoz del cáncer de cabeza y cuello. El diagnóstico de estos cánceres suele ser difícil y requiere procedimientos complejos. En la mayoría de los casos, los carcinomas de laringe y de hipofaringe se diagnostican por la aparición de síntomas, como ronquera o cambios en la voz.
El cáncer de laringe que se forma en las cuerdas vocales (glotis) puede detectarse precozmente por la ronquera o los cambios en la voz. Las personas que noten cambios en la voz, especialmente ronquera, en un plazo de dos semanas deben acudir inmediatamente al médico.
En los cánceres que se originan fuera de las cuerdas vocales, la ronquera solo se manifiesta en fases avanzadas o cuando el cáncer se ha extendido a las cuerdas vocales. Otros síntomas que pueden indicar un cáncer de cabeza y cuello son dolor de garganta persistente, tos constante, dolor al tragar, dificultad para tragar, dolor de oído, dificultad para respirar, pérdida de peso y la presencia de un bulto o una masa en el cuello.
Es importante destacar que muchos de estos síntomas también pueden deberse a otras enfermedades. No obstante, ante la presencia de estos signos y síntomas, se debe acudir al médico para determinar la causa exacta e iniciar un tratamiento adecuado.
Diagnóstico
Anamnesis y exploración física: El médico recoge información sobre los síntomas, los factores de riesgo, los antecedentes familiares y otras enfermedades. Se realiza una exploración física exhaustiva centrada en la cabeza y el cuello para identificar signos de cáncer u otras enfermedades.
Panendoscopia: Combinación de laringoscopia, esofagoscopia y, en ocasiones, broncoscopia. Permite una exploración completa de la laringe y la hipofaringe, así como del esófago y la tráquea.
Pruebas de laboratorio: Análisis de sangre, orina u otras sustancias para comprobar el estado general de salud. No son pruebas diagnósticas del cáncer de laringe o de hipofaringe, pero permiten valorar el estado general de cara a los tratamientos posteriores.
Pruebas de imagen: Se pueden realizar una radiografía de tórax, una TC o TAC, una resonancia magnética (RM) y una tomografía por emisión de positrones (PET) para evaluar la extensión del cáncer.
Biopsia: La obtención de una muestra de tejido es el método más fiable para diagnosticar el cáncer. Se puede realizar una biopsia endoscópica o una punción-aspiración con aguja fina (PAAF).
Es importante acudir al médico de forma precoz para obtener un diagnóstico preciso y el mejor tratamiento posible.