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Kopfzentrum Bielefeld

Cirugía tumoral

Cirugía oral y maxilofacial
Dibujo esquemático en color de una lesión cutánea en la mejilla con la planificación quirúrgica señalada

Diagnóstico

La mayoría de las lesiones cutáneas son benignas, pero algunas son malignas y, por tanto, deben extirparse de forma temprana. Para diagnosticar los tumores malignos lo antes posible, son importantes las revisiones preventivas periódicas, que permiten detectar cualquier cambio de inmediato e iniciar las medidas de tratamiento necesarias.

Prevención

Si estos tumores cutáneos, en especial los carcinomas y el melanoma maligno, se detectan y tratan precozmente, existe una probabilidad muy alta de curación completa. Por ello, el cribado del cáncer de piel cada dos años a partir de los 35 años constituye una buena opción preventiva.

Opciones de tratamiento

Quistes sebáceos: los quistes sebáceos (también llamados ateromas) se originan por la inflamación de las glándulas sebáceas. Si los orificios de salida de estas glándulas están obstruidos, las secreciones, como las grasas, no pueden evacuarse al exterior. Como consecuencia, se forman quistes benignos (ateromas), llenos principalmente de grasa, que pueden alcanzar el tamaño de un huevo de gallina.

Las molestias aparecen cuando el ateroma se inflama o cuando, además de grasa, se acumula pus. Es aconsejable extirparlo de forma temprana, especialmente para prevenir la formación de cicatrices antiestéticas.

Extirpación de carcinomas basocelulares: los carcinomas basocelulares aparecen con frecuencia en personas de piel clara que se exponen a la radiación solar de forma intensa y demasiado frecuente. Suelen desarrollarse en zonas de la piel expuestas al sol (cuello, cabeza, manos).

En los carcinomas basocelulares no suelen aparecer tumores secundarios, denominados metástasis. Las zonas de piel afectadas se extirpan con bisturí y con un margen amplio: este es el mejor método para eliminar la lesión cutánea tumoral a largo plazo.

Las zonas de piel extirpadas se envían al laboratorio para que un especialista en el estudio de los tejidos (el anatomopatólogo) las examine también. De este modo se puede determinar con certeza qué tumor estaba presente y si hemos podido extirparlo por completo.

Extirpación de carcinomas: los carcinomas (o carcinomas espinocelulares) se encuentran sobre todo en personas mayores que viven en regiones cálidas y soleadas. Al igual que los carcinomas basocelulares, suelen aparecer en zonas de la piel expuestas con frecuencia a la radiación solar (cuello, cabeza, dorso de las manos).

Los tumores secundarios, es decir, las metástasis, son relativamente poco frecuentes en los carcinomas. Las zonas de piel afectadas se extirpan con bisturí para posibilitar una curación duradera. Enviamos las muestras de tejido al laboratorio para que las examine un anatomopatólogo, que puede comprobar si hemos extirpado el carcinoma por completo.

Extirpación del melanoma maligno: el melanoma maligno (también llamado cáncer de piel negro por su color) es el tumor cutáneo de mayor malignidad. Sin embargo, si se detecta con suficiente antelación, el pronóstico de curación suele ser muy bueno.

En particular, las personas que sufrieron quemaduras solares frecuentes durante la infancia y la adolescencia, tienen la piel clara, viven en regiones soleadas o tienen familiares que han padecido un melanoma maligno deberían examinarse la piel aproximadamente cada cuatro semanas para detectar cambios.

El melanoma maligno se extirpa por completo mediante una intervención quirúrgica. En este caso, las revisiones periódicas de seguimiento son especialmente importantes.

Tumores de la cavidad bucal (tumores del suelo de la boca, del maxilar superior y de la mandíbula): también pueden aparecer tumores malignos en el suelo de la boca, en la lengua o en el maxilar superior y la mandíbula. Los primeros signos pueden ser, en algunos casos, lesiones en la cavidad bucal que no han cicatrizado al cabo de aproximadamente una o dos semanas (y que se confunden con lesiones por presión de las prótesis dentales). Por eso son tan importantes las revisiones preventivas con su dentista: a menudo es quien primero detecta que se ha producido una alteración.

Si hay un tumor, es importante extirparlo por completo en una intervención quirúrgica, junto con sus posibles prolongaciones y metástasis. En la región del cuello, por ejemplo, suelen extirparse también vasos y ganglios linfáticos, ya que las metástasis se diseminan con frecuencia a través de ellos (se habla del denominado vaciamiento ganglionar cervical [Neck Dissection] o vaciamiento submandibular). Durante las operaciones se procura extirpar los tumores por completo, preservando al mismo tiempo la forma y la función de las zonas de la cara.

Si esto no ha sido posible, se reconstruyen posteriormente mediante técnicas de cirugía plástica. Para las zonas óseas de los maxilares, por ejemplo, se puede trasplantar hueso de la pelvis o de las costillas. En las zonas cutáneas es posible trasplantar tejido del antebrazo, la espalda o la región torácica.

Según los hallazgos, puede ser necesaria radioterapia o quimioterapia posterior.

Después de la intervención

Después del tratamiento, siga acudiendo periódicamente a su dermatólogo para que examine posibles alteraciones patológicas de la piel. Estadísticamente, las personas que ya han padecido una lesión tienen una mayor probabilidad de desarrollar otra.

En particular, el melanoma maligno puede producir metástasis. Por ello, es fundamental que acuerde con su dermatólogo revisiones de seguimiento a intervalos regulares.

Otra información

Consejos para la detección precoz: ¿ha observado recientemente que un lunar u otra mancha de su piel ha cambiado de color, forma y tamaño? Esto podría ser un signo de que una lesión cutánea anteriormente benigna se ha convertido en maligna.

Otros posibles signos pueden ser una mayor formación de costras, endurecimiento, tendencia al sangrado o exudación. Acuda a su dermatólogo o médico de familia para que compruebe si se trata de una lesión cutánea maligna.

La denominada regla ABCDE también puede proporcionarle indicios iniciales:

Asimetría: ¿la lesión cutánea es asimétrica, es decir, no es circular? En ese caso, podría convertirse en una lesión cutánea maligna. En cambio, las lesiones simétricas, es decir, circulares, suelen ser benignas.

Bordes: los bordes dentados, irregulares o difusos del «lunar» pueden indicar una evolución patológica. Si la lesión cutánea está claramente delimitada respecto a la piel normal, suele ser benigna.

Color: las lesiones cutáneas de varios colores (marrón, negro, gris, blanco, rojo o azul) suelen indicar un tumor maligno. Si el color se mantiene igual durante un periodo prolongado (generalmente negro o marrón), no suele haber motivo de preocupación.

Diámetro: como regla general, todos los lunares de menos de cinco milímetros de diámetro suelen ser benignos. Los que crecen hasta superar los cinco milímetros o ya superan ese tamaño pueden ser malignos y deben examinarse.

Elevación: si en pocas semanas ha aparecido una lesión en una zona de piel antes lisa, o si la lesión cutánea crece «hacia arriba», esto puede indicar una enfermedad.